La industria láctea argentina está en plena reorganización, y no de la manera ordenada que el sector necesita. Lácteos Verónica lleva 18 meses paralizada, acumula USD 80 M de deuda y tiene ~700 empleados en el limbo, mientras su concurso preventivo avanza a paso judicial. Savencia anunció el cierre de su planta centenaria de El Trébol para marzo de 2027. SanCor ya es historia. El mapa industrial se achica, se concentra, se informaliza.
Paradójicamente, la producción primaria rompe récords: el primer cuatrimestre fue el mejor de la última década, la productividad por tambo creció 27%, las exportaciones superaron USD 987 M en siete meses. Brasil compra el doble del promedio histórico. El GDT N°414 superó USD 4.000 con cuatro alzas consecutivas. Todos los indicadores macro apuntan hacia arriba.
Pero el productor cobró $543/lt en septiembre — el mínimo real en 10 años. La distancia entre la foto de la lechería argentina desde arriba (récords, exportaciones, GDT al alza) y desde abajo (tambos cerrando, industria en crisis, informalidad en 30%) nunca fue tan grande. La pregunta de noviembre es si el traslado del GDT al tambo llega antes de que más eslabones de la cadena cedan.